Posteado por: María I. Saint Martin | diciembre 14, 2007

Palabras de Bienvenida


En La Fiesta del 8 de Diciembre de 2007

Sentí que con Maria Irma, debemos darles la bienvenida y hacerles llegar una mirada sobre la familia, desde ésta, la cuarta generación.
Afortunadamente hoy nosotros estamos aquí reunidos poniéndole magia a la vida.
Gerardo, Eduardo nos convocaron, con Maria Irma tomamos la posta.
Ella no deja de manifestarse la primer sorprendida con lo que desencadenó la propuesta desde el blog.

Un tiempo para recordar.

Un tiempo para soñar.

Y transformar hoy, este día, en uno muy especial.

Con tanta alegría nos abocamos a organizar lo que ya estamos viviendo, sin sospechar que nos iba a dar la posibilidad de realizar llamadas inesperadas por muchos, escuchar anécdotas, recuerdos y participar de las emociones que en todos ha provocado el acercamiento.
Mas aún me permitió, ver cuantas vivencias de la generación de nuestros padres también vivimos nosotros.
En sus relatos puedo ver; los carros, los galpones, la matera; la tropilla de zainos negros del abuelo Esteban; la tropilla de alazanes de tío José; los escalones de La Inés donde cuentan, los jóvenes escuchaban los relatos de sus héroes.Mujeres jóvenes del grupo Leciame, vestidas de historias, ríen y bailan.

Escucho carcajadas suaves de alegría verdadera.

 En un árbol raíces copa han de tener la misma medida. Así podrá ofrecer sombra y reparo;  y solo asi al llegar la estación apropiada. Podrá cubrirse de flores y frutos.
Vean que inmenso y hermoso árbol conformamos.

 Cuando Haydee dice a su abuelo

                                               “Tus hijos te recuerdan con amor

                                                 Tus nietos te veneramos”

Nosotras nos sentimos diciéndoselo a nuestros abuelos. Maria Irma venera a José  y Sarita, como yo a abuelo Esteban y abuela Celia. Nos han alumbrado logrando transmitir, respeto por uno mismo y por los demas, amor por la verdad, honradez, humildad.

 Y cuando hablo de vivencias compartidas me refiero a lo siguiente…
¿Saben? Maria Irma escuchó de tío José los silbidos al llamar su tropilla, que Reinaldo nos cuenta en el blog.
Evelina tiene presente la maravillosa sensación que experimentaba cuando papá los paseaba en rastra por el camino de La Inés.
¿Y cuantos años después papá, nos paseaste a sus hijos y a nosotras por Leuvuco? 
Héctor llama a tía María, “Tía Terrabusi”, porque siempre llegaba con la esperada caja de masitas.
Eduardo aun recuerda el chicle de menta que su tío Petí le regaló.
Todos los Saint Martin lapridenses compartimos el sentimiento de fiesta cuando sabíamos de la próxima llegada de tía Ita, que seguramente venia a contagiarnos su alegría.
Y yendo a los recuerdos nuestros…
¿Cuántos tienen presente el caballo bayo de La Inés?
Gastoncito recuerda la mulita al asador.
Yo, el falcon en que los Pacín llegaban de visita al campo.
María Irma recuerda como disfruto la confección de un hermoso vestido de bambula, a la alta escuela, guiada por tía Ita.
Fernando dice recordar estrofas de poesías ultra romántica que se han escuchado con frecuencia en la familia y que no parece tener relación con los relatos del guacho arruinado, la lechera pateadora y la casilla de chapas, tampoco con la práctica de deportes paquetes como el bamington y el tenis.
Cuando contacté a Michelle, ella me cuenta recuerda, que los hermanos que vivían enfrente de tía Celia, tenían nombres con H.
Cuando digo tíos, papá, es porque en la invalorable herencia que de vos he recibido, tus tíos fueron mis tíos.

Y así recuerdo la suavidad y dulzura del trato de tía Esther.

Como tía Sarita, con tanta claridad me enseñó los secretos para que al tejer las prendas, quedasen perfectas.
Las visitas a Rosa Etcheverry, que nos recibía como si nos estuviese esperando.

A tío Prospero que me despertaba la necesidad de mostrarme inteligente.

El enérgico Buenas!!! Buenas!!! con que tío Florentino se presentaba de visita, y a la abuela Celia pronta a servir el licorcito.

Abuela Celia… todos coincidimos en que facilitaste las reuniones familiares con tu serenidad, armonía y dulzura.

Gerardo dijo, “la mujer más buena del universo”.

A tía Laura, que para nosotras era la tía Valentía.

El cariño que nos manifestaba tío Francisco al recibirnos.

A tío Salvador, obsequioso como ninguno.

Volviendo al escrito de Haydee dice, “sembraste las semillas y tus hijos aman las artes y gozan con ellas”

Las pinturas de las tías siguen engalanado muchos hogares, y hoy comparten espacio con obras de la cuarta y quinta generación.

Si, pintores, poetas, músicos seguimos eligiendo este lenguaje para transmitir ideas y sentimientos.

Nos habla de la mies dorada. Y todos hemos gozado cuando a la anochecer el campo comienza su sueño de silencio.
Aún abuelo, como me enseñaste, miro cada día la puesta del sol, ya lo hacen mis hijos, y juntos sospechamos los colores del día de mañana.
Somos muchos los que sentimos esta tierra nuestro lugar en el mundo.Y orgullosos estamos hoy de preservar la tradición familiar, al lograr que siga siendo el lugar de reunión de nuestra amada familia.
Y por último decía “si tu pudieras vernos abuelo”

El mismo sentimiento nos anima hoy
Abuelos: Esteban, Adela, María, Própero, Laurentina, Ester y José
Los convocamos a participar de tanta alegría
Brindemos por esa alegría de vivir y por ser lo que somos.

 

Mónica.

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